Jesús, el otro mesías

Jesús, el otro mesías

jueves, 30 de marzo de 2023

Lee el libro aquí en el blog y opina (primera entrega)

Quiero compartir con ustedes el contenido de este trabajo literario, cuyo único objetivo es el de exponer una versión diferente sobre el tema de Jesús (el mesías), eso sí, bien documentada y sustentada en material histórico y en apartes (incluso) de la biblia.
Se trata de narrativa y análisis personal, no de atacar a personas y creencias; cada quien saca sus propias conclusiones sobre lo que llega a su mente a través de los sentidos.
Voy a publicar la totalidad de la obra, pero lo haré por capítulos y de manera gradual. Espero su participación con conceptos claros y opiniones relacionadas al libro. Pido mesura y respeto en sus comentarios, no se trata de crear un ambiente de conflicto doctrinario o moral, se trata de discernir y ampliar el panorama intelectual frente a un tabú, o lo que para algunos es algo sin importancia.
Si no te gusta el asunto; si no estás dispuesto a participar de un debate sano e ilustrativo, es mejor que ignores estas publicaciones.
Vamos pues al contenido.

Jesús, el otro mesías

Prólogo
Una gran convulsión social y moral se vivía por aquellos días; la humanidad crecía y con ella el caos. Reinaban el odio y la ambición, la iniquidad y el desenfreno. «Ni siquiera el temor a los dioses era suficiente para controlar a los hombres».
     La descendencia de Abraham y de Moisés, tal vez los más grandes profetas de su época, se esparcía potencialmente por los áridos territorios de la antigua Palestina. «Se imponía la crueldad del poderoso imperio romano».
     Hambre y miseria para algunos, poder y abundancia para otros. —Parece ser la premisa que rige a la humanidad—. Unos adoraban a dioses paganos representados en figuras humanas, en animales, en elementos naturales; otros se inclinaban ante los preceptos de un fenómeno religioso incomparable: «el judaísmo». —Filosofía, forma de vida o religión (como quiera llamársele) instituida por el gran patriarca Abraham y reafirmada por Moisés y su descendencia.
     La biblia, el gran libro canónico e histórico del judaísmo y del cristianismo, en su antiguo testamento, nos narra muchas de las situaciones que vivieron los hombres desde el principio de la creación, dejándonos observar trascendentales cambios en la consciencia humana. La creación de mitos, leyendas y regímenes que a través de mecanismos de manipulación —en torno a la fe y a la moral— controlaron de una u otra manera el transcurso de la vida.
     Se destacan entonces hechos trascendentales como el gran e insustituible poder que fue conferido en forma misteriosa al patriarca Abraham señalándole como origen y líder del pueblo de Dios. La histórica hazaña de Moisés, quien liberó al pueblo hebreo de la esclavitud de los egipcios, motivándole además con la ilusión de una tierra prometida por Dios (Canaán). De manera sorprendente —también— las manifestaciones públicas e intimidantes de los mandamientos divinos contenidos en las tablas de la ley, dictados directamente por Dios a Moisés en el monte Sinaí, se constituyeron en el paso fundamental para la institución permanente de la iglesia; leyes que hoy aún rigen la religión cristiana.
     Se hacen dogmáticos en los escritos sagrados del antiguo testamento, los mandatos y lineamientos que Dios daba a sus seguidores a través del profeta elegido, los cuales deberían cumplir de manera estricta —y embebidos en la fe— para ser objeto de la salvación, llegar a la tierra prometida y, al final de los días, entrar en el reino de los cielos. «Sería así como los siervos de Dios mantendrían el arraigo, la fe y la lealtad. Aportarían parte de sus bienes —como se les requería. Reconocerían y aceptarían a un determinado grupo de personas (levitas y sacerdotes) como representantes de la divinidad, quienes además tendrían la potestad de recaudar las riquezas, dictar ordenamientos y orientar el pensamiento».
¡Todo en nombre de Dios!
     Fue entonces como de forma extraordinaria se afianzaron las religiones monoteístas, con el surgimiento y la primacía del judaísmo, del cual derivaron el cristianismo y el islam.
     Se concibió la figura de un solo Dios omnipotente y perfecto —aunque intangible; se condicionó al espíritu humano a creer ciegamente en él aceptando en la figura de los elegidos la representación del mismo; se establecieron normas de comportamiento, obligaciones, protocolos y rituales para reconocer y adorar al Dios todopoderoso, e incluso se sembraron expectativas basadas en el miedo y en el amor —sentimientos básicos de la vida— como herramientas de control de estas fantásticas filosofías
.      Tal vez la más grande expectativa y la que más trascendencia tuvo durante siglos fue la que se creó a través de las profecías que anunciaban la venida de un salvador, del mesías, del hijo de Dios. Muchos profetas y en diferentes épocas vaticinaron el nacimiento del hijo de Dios hecho hombre quien vendría para salvar a todos los que profesasen su fe, liberándoles de los pecados y otorgándoles la oportunidad de ser aceptados en su reino. «La semilla se sembró a partir de la creación de judaísmo y en los vastos terrenos de la fe —en sus seguidores».
     Lo predijo el profeta Isaías refiriéndose a un hombre que nacería de una virgen y que se llamaría Emmanuel (que significa: Dios con nosotros). Jacob, el padre de las doce tribus de Israel, poderoso representante de la estirpe y del poder del pueblo, pronosticó que el mesías sería descendiente de Judá, su cuarto hijo. Anunciaron también la venida del salvador: el profeta Daniel (desterrado de Babilonia) y el profeta Miqueas quien decretó que nacería en Belén de Judá. Muchas otras manifestaciones sustentaron la profecía y atizaron la llama de la esperanza durante siglos.
     Pero las expectativas no solo inquietaron a los fieles seguidores judíos, también crearon zozobra y dudas entre quienes ostentaban los poderes políticos y religiosos. «Y fue precisamente cuando reinaba el imperio romano, ese monstruo vanidoso de poder que intentaba expandirse sin control por doquier, que Dios envió a su hijo». Tal vez porque el pueblo hebreo, al que el padre celestial a través de sus profetas había prometido la libertad, la paz y la tierra, ahora estaba nuevamente sometido bajo el yugo de los romanos
     Como instrumento de autoridad social, judicial y religiosa —anexo y paralelo al imperio— se enarbolaba ante el pueblo El Sanedrín: una mezcla formada entre buitres religiosos y la clase social alta. «Sus representantes gozaban de gran poder y privilegios». Ellos manipulaban a la sociedad con su falsa doctrina, sus amañadas leyes y, por medio de acciones sucias y temerarias. «Controlaban a gobernantes y gobernados aprovechándose del aspecto religioso».
     ¡Todos los judíos anhelaban la llegada del mesías! Había sido concebido por la gran jerarquía para que ocupara un estatus de poder y obrara de acuerdo a sus propósitos. De no ser así para nada serviría la anhelada espera y, por el contrario, se crearía un ambiente de revolución que afectaría las condiciones de poder establecidas, en especial para el milenario establecimiento de fe representado por el judaísmo. Surgiría un conflicto de poderes que afectaría el equilibrio moral y psicológico de los creyentes; se harían presentes la inconformidad y la desobediencia, y cambiarían las condiciones de subordinación.
     «Todo estaba previsto desde mucho tiempo atrás cuando se creó la gran inquietud —tal vez como una de las más importantes cartas “debajo de la túnica”— para perpetuar las creencias religiosas». Quizá ni siquiera quienes lo profetizaron se imaginaban como sería aquel hombre que encarnaría el poder divino en el momento en el que se lo necesitase, lo importante era mantener viva la ilusión a los creyentes y latente la expresión del poder divino.
     Lo cierto es que, si fueron contundentes y trascendentales algunos hechos míticos en los que hombres como Abraham y Moisés mantuvieron comunicación directa con Dios, pudieron verle y hablarle, y recibieron sus mandatos y la potestad para transmitírselos al pueblo; o aquellos otros que narran las leyendas egipcias respecto del poderoso faraón Osiris, enalteciéndolo hasta la divinidad, inmortalizándolo y convirtiéndolo en símbolo de resurrección; entonces ¿por qué no habría Dios (el Dios de Abraham, el Dios de Moisés, el Dios de los hebreos) de enviar algún día a su hijo para salvar a quienes creyesen en él?
autoreseditores.com - Jesús, el otro mesías

lunes, 30 de marzo de 2020

Años perdidos de Jesús


Tomado de Wikipedia -https://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_perdidos_de_Jes%C3%BAs

Con los años perdidos de Jesús (o años oscuros) se hace referencia al periodo indocumentado entre la infancia de Jesús y el comienzo de su ministerio según relata el Nuevo Testamento.

Los evangelios relatan el nacimiento de Jesús, y el subsiguiente viaje a Egipto para librarse de la furia de Herodes (Mateo 2:13-23). Hay una referencia general a que María y el joven Jesús vivieron en Nazaret (2:23 Mateo; Lucas. 2:39-40). También hay un relato aislado de la visita de José, María, y Jesús a la ciudad de Jerusalén para celebrar la Pascua, cuando Jesús tenía doce años de edad (Lucas 2:41-50).

Después de ese episodio, hay una laguna de 18 años en la vida de Cristo (desde los 12 a los 30 años)[cita requerida]. Aparte de la alusión genérica de que Jesús avanzaba en sabiduría, estatura, y en el favor de Dios y el hombre (Lucas 2:52), la Biblia no dice algo más sobre Su vida en este período. Una suposición común entre los cristianos es que Jesús simplemente vivió en Nazaret durante ese tiempo.


Formación académica

Principalmente, Jesús pudo haberse formado en la cultura de su pueblo. Lo habitual era que los niños de esa época fueran al colegio de la sinagoga de Nazaret, ciudad donde pasó sus primeros años de vida. La educación escolar estaba dividida en dos niveles. Primero, estudiaban en la llamada Casa del Libro, como una escuela primaria, donde también aprendían a leer los libros sagrados en hebreo, se empezaba con el alfabeto en un pizarrón y luego memorizaban la Torá.

Después le seguía como el nivel secundario, la Casa de la Interpretación, que era opcional. Allí aprendían los elementos básicos para cumplir las leyes judías y la manera de interpretarlas. Es posible, que Jesús haya estudiado en esta Casa, y si es que la terminó, profundizaría las Escrituras en el Templo de Jerusalén con un maestro o rabino.

Se supone que también sabía hebreo, arameo, latín y griego.


Hipótesis sobre los años oscuros de Jesús

Varios autores han afirmado haber encontrado pruebas de la existencia de escritos en India y Tíbet que apoyan la creencia de que Cristo estuvo en la India durante este periodo de su vida. Se citan antiguas creencias en varios lugares de la India de que Jesús pasó por allí en la antigüedad.1​ Un manuscrito sobre una visita de Jesús al Tíbet fue relatado por Nicolás Notovitch (1894). Subsiguientemente, varios otros autores escribieron sobre el asunto, incluyendo la líder religiosa Mirza Ghulam Ahmad (1899), Levi H. Dowling (1908), Swami Abhedananda,2​ Nicolás Roerich (1923–1928)1

El evangelio de Acuario de Jesús el Cristo

El "Evangelio de Acuario" por Levi H. Dowling, fue escrito en 1908, ha sido publicado constantemente desde entonces, y ha sido traducido a varios idiomas. Afirma ser la historia verdadera de la vida de Jesús, incluyendo los dieciocho años "perdidos" silenciados en el Nuevo Testamento. El relato sigue al joven Jesús a través de India, Tíbet, Persia, Asiria, Grecia y Egipto.

El autor practicó meditación durante 40 años para poder leer los "registros akásicos", materia sutil donde estaría registrado todo hecho del pasado. Escribió el libro siempre entre las 2 y las 6 de la mañana. El libro consta de 22 capítulos que abarcan toda la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte. Los 3 últimos años de su predicación en Palestina son similares al relato de la Biblia pero con más elementos esotéricos. El libro afirma ser el Evangelio que se usará en la próxima Era de Acuario.

Jesús y la India

Según algunas especulaciones, Cristo pudo seguir dogmas budistas. Gruber y Kersten (1995) afirman que el budismo tuvo una influencia sustancial en la vida y las enseñanzas de Jesús. Afirman que Jesús fue influenciado por las enseñanzas y prácticas de los "Terapeutas", descritos por los autores como maestros de la escuela Budista Theravada que estaba establecida en Judea. Aseveran que Jesús vivió la vida de un budista ideal y enseñaba el budismo a sus discípulos; su trabajo sigue los pasos del erudito del Nuevo Testamento de Oxford Barnett Hillman Streeter, quien estableció ya en la década de 1930 que la enseñanza moral de Buda tiene cuatro parecidos notables con el Sermón de la Montaña" 6."3​

Algunos eruditos creen que Jesús pudo haber estado inspirado por la religión budista y que el Evangelio de Tomás y muchos textos de los manuscritos encontrados en Nag Hammadi, Egipto, reflejan esta posibilidad. Libros como Los Evangelio gnósticos y Más allá de las creencias: el Evangelio secreto de Tomás por Elaine Pagels y El Jesús Original por Gruber y Kersten discuten estas teorías. 'Jesus in Kashmir, The Lost Tomb' by Suzanne Olsson examins evidence in support of Jesus in India/Kashmir, pp.13, 17, 50.4​

El santo Issa

En 1887 el corresponsal de guerra ruso Nicolás Notovitch visitó India y Tíbet. Afirmó que, en la lamasería o monasterio de Hemis Ladakh, oyó hablar de un manuscrito sobre la "Vida del Santo Issa, el Mejor de los Hijos de Hombres". Issa es el nombre árabe de Jesús. Su historia, junto con un texto traducido de la "Vida del Santo Issa", fue publicada en francés en 1894 con el nombre de "La vida desconocida de Jesucristo", y subsiguientemente traducida al inglés, alemán, español, e italiano.

Las escrituras de Notovitch crearon inmediatamente controversia. Max Mueller, orientalista alemán, publicó una carta que había recibido de un oficial colonial británico manifestando que la presencia de Notovitch en Ladakh "no estaba documentada". J. Archibald Douglas, entonces profesor de la Facultad de Agra también visitó el monasterio Hemis en 1895, pero afirmó que no encontró ninguna prueba de que Notovich había estado allí. Hay muy poca información biográfica acerca de Notovitch y no hay registro de su muerte.

El diario del Dr. Karl Rudolph Marx del Ladane Charitable Dispensary, un misionero de la Orden de los Hermanos de Moravia, y director del hospital en Leh, declaró claramente que trató a Nicolás Notovitch por un dolor de muelas agudo en noviembre de 1887. Edgar J. Goodspeed en su libro "Bulos Bíblicos famosos" afirma que el abad principal de la comunidad Hemis firmó un documento denunciando a Notovitch como un mentiroso categórico, pero esta afirmación no se ha verificado independientemente.

Las pruebas de visitantes posteriores aún no habían tenido lugar, y Notovich respondió a estas afirmaciones que el lama de Hemis había negado la existencia del manuscrito para evitar investigaciones por su valor para el mundo, con riesgo de ser confiscado o robado.5​ Los expertos en Tíbet Snellgrove y Skorupski escribieron a los monjes en Hemis, y dijeron que "parecen convencidos de que todos los extranjeros roban si pueden. De hecho han sufrido muchos robos importantes estos últimos años".6​ Notovitch también facilitó los nombres de varias personas de la región que podían demostrar su presencia allí.

En 1922, después de dudar inicialmente de Notovitch, Swami Abhedananda, discípulo de Sri Ramakrishna, y bien conocido de cerca por Max Müller, viajó al Tíbet, investigó el asunto, y el lama le mostró el manuscrito y con su ayuda tradujo parte del documento. Más tarde defendió las afirmaciones de Notovitch.2.2​ Como habló en el funeral de Max Müller, su oposición a la afirmación de Müller de que el documento de Notovitch era una falsificación, no fue asunto sin importancia.5

Varios autores han tomado estos relatos y los han ampliado en sus obras. Por ejemplo, en su libro "Los Años Perdidos de Jesús: Prueba Documental del Viaje de 17 años de Jesús a Oriente", Elizabeth Clare Prophet se refiere a los escritos budistas que prueban que Jesús viajó a través de India, Nepal, Ladakh y Tíbet.5​ Sin embargo, retoma las objeciones y refutaciones de la Vida de San Issa, refiriéndose con detalle a ambas opiniones de la controversia. Observa que "el hecho que Douglas no viese una copia del manuscrito no es prueba decisiva de que no existió, al igual que la afirmación de Notovitch de que existe".

Cristo y Krishna

La idea de Jesús en India ha sido asociada con el libro de Louis Jacolliot "La Biblia en la India, o la Vida de Jesús Christna", (1869)7​ (The Bible in India, or the Life of Jezeus Christna),8​ pero no hay conexión directa entre sus escritos y los manuscritos de Himmis.

Jacolliot compara los relatos de la vida de Bhagavan Krishna con los de Jesucristo de los evangelios y concluye que no puede haber sido coincidencia casual que las dos historias tengan tantas similitudes en muchos de los detalles más profundos. Concluye que el relato de los evangelios es un mito basado en la mitología de la antigua India.,9​ (Ramakrishna, Vivekananda, Sivananda entre otros), han escrito que las similitudes de las vidas de dos de las figuras más importantes de la religión de occidente y oriente, (Cristo y Krishna), son prueba de la divina armonía que une las grandes religiones de este y oeste.

Sin Embargo, Jacolliot está comparando dos períodos diferentes de la historia (o la mitología) y no afirma que Jesús estuviera en India. Deletrea "Krishna" como "Cristna" y afirma que los discípulos de Krishna le dieron el nombre de Jesús, un nombre supuesto que significaba "esencia pura" en sánscrito,8​ aunque no es una palabra sánscrita en absoluto, por lo que esto simplemente fue inventado por Jacoillot.

Paramahansa Yogananda afirma que las palabras Cristo y Krishna tienen igual significado y etimología, siendo la conciencia crística o conciencia de Krishna un alto estado de consciencia que pocos o quizá solamente ellos alcanzaron. También afirma que este título de Cristo le fue impartido a Jesús en la India tras haber aprendido yoga y meditación con los más altos yoguis y lamas. En sus libros "El Yoga de Jesús", y "La Segunda Venida de Cristo", habla de los años que Jesús pasó en la India. Estos libros tratan también de las coincidencias entre los evangelios y el yoga.

Bhavishya Maha Purana Según Kersten, el Bhavishya Maha Purana, en el Pratisargaarvan (19.17-32), texto adivinatorio de sucesos futuros, describe así la llegada de Jesús: "Un día, Shalivahana, el jefe de los Shakas, vino a una montaña nevada (se asume que el Himalaya), y allí, en la Tierra de los Hun (= Ladakh, parte del imperio Kushan), el rey poderoso vio a un hombre bien parecido sentado en una montaña. Su piel era como el cobre y llevaba ropa blanca. El rey le preguntó al hombre santo que quién era. El otro contestó: "Me llaman Isaputra (hijo de Dios), nacido de una virgen, ministro de los no creyentes, siempre en busca de la verdad.

Oh rey, presta atención a la religión que traje para los no creyentes... Mediante la justicia, la verdad, la meditación, y la unidad de espíritu, el hombre encontrará su camino a Isa (Dios en sánscrito) que habita en el centro de Luz, quien permanece constante como el sol, y que disuelve todas las cosas transitorias para siempre. La imagen dichosa de Isa, el donante de felicidad, fue revelada en el corazón; y me llamaron Isa Masih (Jesús el Mesías).'" 12"11​

Doctrina del Islam Ahmadiyya

Según algunos musulmanes del subcontinente, los Ahmadiyyas en particular, los escritos suplementarios de Mahoma mencionan que Jesús murió en la región de Cachemira a la edad de 120 años. Los Ahmadiyyas han apoyado esta opinión durante más de 100 años consecutivos. Las fuentes musulmanas y persas se proponen rastrear la estancia temporal de Jesús, conocido como Isa, o Yuz Asaf ("líder de los sanados") a lo largo de la vieja Ruta de la Seda hasta oriente. Los libros "Cristo en Cachemira" por Aziz Kashmiri, "Jesús vivió y murió en Cachemira" de Andreas Faber Kaiser, y "Jesús vivió en India" por Holger Kersten, enumeran documentos y artículos en apoyo de esta opinión.

Creen que Yuz Asaf esté sepultado en el santuario de Roza Bal en Srinagar. El canal National Geographic, tiene un documental titulado Misterios de la Biblia que se refiere al manuscrito de Hemis y relatos similares como "historias descabelladas de Jesús viajando a la India para estudiar con místicos del este". El documental repite el relato de J. Archibald Douglas y la negativa del lama de la existencia del escrito y no menciona nunca las pruebas positivas de los Sr Swami Abhedananda y Nicolás Roerich.

Glastonbury

Se dice que Cristo pisó tierras británicas. Se cuenta que José de Arimatea puso finalmente la primera piedra de la primera iglesia cristiana: la Vetusta Ecclesia, la iglesia más antigua del reino insular de la que habla una leyenda.

Muchos habitantes de Glastonbury siguen estando convencidos actualmente de que en su tiempo estuvo como comerciante de estaño, junto con su sobrino adolescente, Jesús, en este brumoso páramo de Glastonbury para aprender en la academia druida la sabiduría celta por boca de los sacerdotes.

Bibliografía Fida Hassnain. En Busca del Jesús Histórico. 2006. ISBN 187811517 Suzanne Olsson. Jesús en Cachemira, La Tumba Perdida. Booksurge, 2006. ISBN 1-4196-1175-5 Goodspeed, Edgar J. (1956). Famous Biblical Hoaxes or, Modern Apocrypha. Grand Rapids, Michigan: Baker Book House. D.L. Snellgrove and T. Skorupski (1977) The Cultural Heritage of Ladakh, p. 127, Prajna Press ISBN 0-87773-700-2 Ehrman, Bart D. (February 2011). "8. Forgeries, Lies, Deceptions, and the Writings of the New Testament. Modern Forgeries, Lies, and Deceptions" (EPUB). Forged: Writing in the Name of God—Why the Bible’s Authors Are Not Who We Think They Are. (First Edition. EPub Edition. ed.). New York: HarperCollins e-books. pp. 282–283. ISBN 978-0-06-207863-6. Retrieved September 8, 2011. L. Jacolliot (1869) La Bible dans l'Inde, Librairie Internationale, Paris (digitized by Google Books) Louis Jacolliot (1870) The Bible in India, Carleton, New York (digitized by Google Books) Small, Jeffrey (2011). The Breath of God. San Francisco: West Hills/Hundreds of Heads. pp. 414. ISBN 978-1-933512-86-0. National Geographic Channel (25 May 1996) Mysteries of the Bible, "The Lost Years of Jesus" The Gospel According to St. Mark (St. Matthew)